Ciudad arquetipo, laberíntica, humilde y profunda, Matera se defiende de las fáciles interpretaciones y se sustrae con orgullo de las categorías simplicistas que imponen a los lugares metáforas monumentales o mitos turísticos, para interrogarse más bien por las huellas de la memoria y entregarse a la sugestión del descubrimiento y del dejarse ir, de la emoción del conocimiento.

A través de sus irrepetibles espacios esta ciudad recuerda continuamente la presencia del tiempo, que se manifiesta en la sucesión inagotable de casas, vecindades, iglesias, plazas y edificios, cada uno de época diversa: una riqueza de elementos históricos y artísticos que le ha conferido una trama urbanística que se revela compleja.

Tal es así que desde 1993 Matera está inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, y en 1995 ganó el premio europeo de planificación urbana y regional.

Pero el territorio materano es parte de una vasta zona de transición denominada Murgia (los senderos que lo atraviesan han sido recorridos en su día por los mercantes de oriente que seguían la legendaria Ruta de la Seda). Se trata de un altiplano de naturaleza calcárea, surcado por profundas grietas, recorridas por torrentes, que reciben el nombre de gravine (barrancos).

Hoy el territorio murgico, denominado Parque Arqueológico Histórico Natural de las Iglesias Rupestres del Materano (instituido con Ley Regional en 1990), en el que están presentes consistentes huellas de poblados paleolíticos fortificados, además de los signos arquitectónicos de los asentamientos rurales de aquella época y de las sucesivas, se presta a la estructuración de recorridos de interés arqueológico, por la presencia de huellas de vida prehistórica e histórica, y socio-cultural por la vida rural religiosa de las poblaciones que se han establecido desde el paleolítico hasta nuestros días.

De notable interés resulta también la presencia de biotipos y de formaciones geológicas, geomorfológicas, espeleológicas y de cursos de agua y de los sistemas hídricos e hidrogeográficos conectados a ellos (resulta fascinante el sistema de recogida de las aguas y de las cisternas).

Además, la visita orientada de este área protegida permite todavía hoy observar especies de interés faunístico (léase colonias de cernícalo primilla), y floreales (como la orquídea de la Murgia), típicas de este territorio, algunas de las cuales están en vía de extinción.

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